miércoles, 26 de marzo de 2008

Buda explotó por vergüenza

Si se habla de una familia de cine entre ellas no puede faltar los Makhmalbaf. Cada uno de sus integrantes trabajan o han trabajado en el mundo del celuloide, el padre Mohsen ( guionista, profesor de cine y director de Kandahar), la madre Marzieh (montadora, guionista y directora de Roozi ke zan shodam), la hija mayor Samira (directora de La pizarra) y la hija pequeña Hana. Con esta última nos quedamos ya que con poco más de dieciocho años firma la dirección de Buda explotó por vergüenza, una minúscula película que relata un magno episodio, el sometimiento extremo de la mujer en el Afganistán actual. La película fue una de las triunfadoras en el pasado Festival de San Sebastián al ser galardonada con el Premio del Jurado.

La película es una sencilla y conmovedora visión de la sociedad afgana actual, una zona que después de la caída del régimen talibán se ha vuelto a olvidar pero que sigue tan hundida como en los tiempos de los fanáticos musulmanes. La joven directora compone un retrato comprometido, descarnado y altamente cercano de la situación femenina afgana. A su favor juega la ingenuidad y la espontaneidad de sus jóvenes protagonistas, esa mirada de la pequeña Nikbakht que te deshace y te derrumba en multitud de momentos, siendo lo más apreciable del discurso fílmico.

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