
Al fin llegó una de las fiestas más esperadas de la primavera, la que celebra la llegada del buen tiempo llenando de amapolas la ciudad. El artífice no podía ser otro que Kenzo Takada, que en 1994, y bajo el lema Una flor en la ciudad, transformó el Pont Neuf de París en un campo rojo. A partir de entonces, la flor característica de la firma francesa ha recorrido el mundo entero, deteniéndose en Europa (Londres, Viena y Milán), Asía (Singapur y Hong Kong) y América latina (Buenos Aires y México D.F.).
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